EL CALZADO DEPORTIVO

    En la actualidad, la investigación del ámbito deportivo, junto con la biomecánica (ciencia que estudia la aplicación de la mecanica-física en relación con el cuerpo humano y las fuerzas que actúan en dicho cuerpo como resultado del movimiento) y el desarrollo de las nuevas tecnologías y materiales han conseguido poner a nuestra disposición la posibilidad de elegir nuestro calzado deportivo en función de la actividad física que vayamos a realizar.
 

    Parámetros como actividad, suelo en el que se va a desarrollar la actividad, tipo de pie, colores, marcas y precio hacen que la elección adecuada sea realmente complicada, ya que si a esos parámetros le sumamos que lamentablemente todavía quedan establecimientos donde el personal a cargo entiende poco o nada del tema el resultado puede ser como poco una perdida de dinero.

Vamos a intentar ofrecer un protocolo a la hora de elegir el calzado deportivo más adecuado. 
 

 

 

   
Finalmente con estos criterios probablemente nos encontremos con tres o cuatro zapatillas entre las que elegir.

Nos las probaremos con el pie debidamente dilatado después de haber estado caminando al menos diez minutos, llevaremos el tipo de calcetines que vamos a usar en la actividad y nos probaremos las dos zapatillas ¿A caso vamos a usar un solo pie? No nos fiaremos de los números, esto solo sirve para que el dependiente no nos traiga diez pares a ver cual nos vale, nuestro número habitual será el punto de partida y podremos sumar o restar 2/3 a cada número para ajustar mejor.

Nunca nos deben rozar los dedos y comprobaremos que las costuras interiores no nos hacen daño, es el calzado el que debe de adaptarse al pie y o al revés. Vamos a pagar seguramente entre 60 y 150 euros por un par de zapatillas, así que nos las mantendremos puestas por lo menos cinco minutos y andaremos, flexionaremos, nos pondremos sobre las puntas y sobre los talones comprobando como nos están.

Los dependientes profesionales no pondrán ninguna pega y además nos orientaran adecuadamente, por eso una recomendación estupenda es que acudamos siempre a establecimientos especializados pero con las ideas claras.

Finalmente, todos estos útiles consejos no sirven de mucho si llevamos el calzado sin abrochar o mal abrochado, firme pero que no corte la circulación.
 

 HAY QUE ATARSE BIEN LAS ZAPATILLAS.

Jorge Serrano Dasca

 

Copyright © 2001 MIENTRENADOR.SL. TLDR.