ELECTROESTIMULACIÓN

 

     La electroestimulación ha sido usada desde hace muchos años como terapia de apoyo en la recuperación de lesiones y post-operatorios, ya que se basa en la emisión de microdescargas eléctricas que aplicadas en los músculos provocan la contracción de estos de manera involuntaria, esto puede hacer por ejemplo, que una rodilla operada que no puede hacer el juego de flexo-extensión, no pierda masa muscular ya que a pesar de no poder mover la rodilla, se puede hacer trabajar la musculatura de dicha zona.    

     Desde hace algunos años vienen apareciendo en el mercado todo tipo de aparatos y artilugios, que intentan convencer a la gente de que su producto les va quitar los "x" kilos que le sobran, o que les van a proporcionar la figura de los modelos que salen en el anuncio promocionando dichos artefactos. Pones el canal, y aparece un individuo de musculatura muy definida y voluminosa (con evidentes y numerosas horas de gimnasio a sus espaldas) o una linda y escultural modelo (con cara de llevar a dieta desde que nació) usando los artefactos a promocionar, queriendo hacer creer que usando solo dicho producto te vas a poner como ellos. Lo malo, es que hay mucha gente que les hace caso, y sinceramente, bien perdido tienen el dinero que se gastan si aprenden de ello. Uno de dichos aparatos son los electroestimuladores. Y dentro de este tipo de aparatos pasa algo parecido, los hay de "juguete" por decirlo de algún modo, que efectivamente provocan ciertas descargas y con suerte pueden graduar la intensidad de la contracción, y los hay profesionales, donde se puede graduar la intensidad, el tiempo de contracción, el tiempo de descanso, el tipo de onda que se emite, la velocidad de la contracción, y en definitiva, se puede imitar bastante bien una contracción muscular provocada por un deporte concreto, de hecho, dependiendo del tipo de onda que provoquen, algunos de los electroestimuladores modernos pueden mitigar dolor o relajar una contractura muscular,  aunque hay que tener siempre presente que no son sustitutivos de realizar un deporte real, sirven perfectamente como apoyo, y en determinados momentos, en los que nos falta tiempo para hacer algo de ejercicio, nos ayudan, pero que nadie piense que lo del anuncio: "....el uso de nuestro producto durante 20 minutos equivale a realizar 600 abdominales....
     Hay que ser un poco más serio, y no decir este tipo de afirmaciones tercermundistas, ya que la cosa es bastante más complicada que todo eso. La electroestimulación es una herramienta de ayuda tanto al entrenamiento como a la rehabilitación, pero en ningún caso es un sustitutivo de otro tipo de actuaciones.
     En el caso del entrenamiento, analizado desde el punto de vista más estricto, un electroestimulador profesional podría imitar cualquier tipo de contracción muscular, y por tanto imitar cualquier tipo de ejercicio. El problema surge de la cantidad de estimulación nerviosa que necesita un ejercicio físico concreto. Para que todo el mundo lo entienda, si cada canal del electroestimulador puede provocar la contracción de un grupo muscular, y cada aparato tiene aproximadamente cuatro canales, podremos provocar la contracción de cuatro grupos musculares, con lo que si queremos poder involucrar en la contracción a los mismos grupos musculares que usamos en la carrera, aproximadamente 24 grupos necesitamos aproximadamente 24 canales, o lo que es lo mismo, tener conectados seis electroestimuladores a la vez. Otro dato a tener en cuenta es que esos electroestimuladores se conectan por medio de parches de silicona. Cada canal usa entre dos y cuatro parches para emitir el pulso eléctrico. En el peor de los casos, 24 canales hace que tengamos que ponernos 96 parches con sus conexiones (con suerte entre despegar del plástico, pegar a la zona del cuerpo adecuada y conectar el electrodo son 10 segundos) X 10 seg.= 960 seg. o lo que es lo mismo 16 minutos, SOLO PARA PONER LOS PARCHES, y otros 16 minutos para quitarlos. Vamos, que son 32 minutos y no hemos empezado a correr. Esto resulta a todas luces inviable, ya que si todo ese tiempo lo dedicamos a correr no necesitamos estos aparatos, que recordemos que deben ser aproximadamente seis, y no son precisamente baratos.
     El caso de la rehabilitación es completamente diferente, ya que en teoría disponemos de tiempo, ya que estaremos convalecientes, aunque lo probable es que no dispongamos de presupuesto para seis electroestimuladores, pero al disponer de tiempo como decía, podemos aplicar la sesión de trabajo muscular a cada grupo muscular necesario. En el hipotético caso de antes, la carrera, como disponemos de 4 canales, como eran aproximadamente 24 grupos musculares, serían seis sesiones, a una media de 30 minutos resultarían 3 horas de trabajo más poner y quitar electrodos. Evidentemente mucho tiempo, pero aquí recordemos que no era el problema, si no que el problema era la recuperación.  De forma que el que tiene que valorarlo es el paciente.
Finalmente quiero ser pesado y volver a recordar que deben plantearse y usarse solo como herramienta y no como solución única.

Jorge Serrano Dasca

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